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Henry Fiol

Henry Fiol

Henry Fiol nació el 16 de enero de 1947 en Manhattan, New York, EE.UU., hijo de padre puertorriqueño, nativo de Ponce, y madre italo-americana, hija de inmigrantes italianos de Calabria nacida en Nueva York, donde se conocieron y vivieron toda la vida. Henry Fiol “el blanco que canta como negro”, es un pintor del sonido y el color, de su rica paleta musical emergieron algunos de los más atractivos álbumes latinos que salieron en Nueva York en los finales de los 70s e inicios de los 80s.

 

A los catorce años, siendo un entusiasta de los ritmos modernos como el doo-wop, se convirtió a la música latina después de ver y escuchar los grupos de moda como la banda de Rafael Cortijo con Ismael Rivera, mientras visitaba a su familia en Puerto Rico. La locura por las charangas en la primera mitad de los años 60s inspiró a Fiol para aprender de manera autodidacta la flauta. Con el auge de los metales a mediados de los 60s, fue atraído al sonido puro del conjunto cubano de trompetas que era el de Johnny Pacheco, en ese tiempo de la matecerización, y que buscó en las grabaciones originales de los conjuntos cubanos como la propia Sonora Matancera, Félix Chapottín, Arsenio Rodríguez y otros. Su escuela musical fue la calle, donde aprendió y adquirió sus habilidades como cantante y conguero participando con su voz y la percusión en las sesiones de descargas, llamadas rumbones, las cuales a menudo se formaban en las calles de los barrios latinos, en las playas o en los parques.

La investigación de Fiol en las raíces musicales cubanas lo llevó a una fascinación con el formato del son que lo impulsó a crear su propia adaptación en Nueva York.  En la formación de su fino y extasiado estilo vocal, se empapó de la influencia de los grandes soneros cubanos como Abelardo Barroso, Cheo Marquetti, Benny Moré, Joseito Fernández y Miguelito Cuní. “La nostalgia, sin embargo, –expresó Fiol en 1990– nunca ha sido mi objetivo. Yo he tratado de quedarme cerca de las raíces rítmicas, mientras agrego, al mismo tiempo, un toque contemporáneo a las letras y los arreglos. Si yo tuviera que etiquetar o categorizar mi sonido, yo realmente no lo llamaría ‘Salsa’. Probablemente lo llamaría ‘Montuno’, ‘Típico’, ‘Son Moderno’, o como algunos lo han llamado ‘Música del Corazón’”– de las notas de la recopilación de “Sonero”.

 

De niño Fiol ambicionaba ser un pintor. Después de la graduación en estudios de Bellas Artes en el Hunter College de Nueva York, empezó una carrera en educación en 1968 y empezó a trabajar como maestro de arte para niños en las escuelas católicas. Pero se desilusionó del mercado del arte, más exactamente, de las galerías y el personal elitista que, según él, las domina. Considerándose más una persona del barrio, no se sentía cómodo en aquel ambiente, así que se decidió por la música y por ahí se encaminó hasta el presente; él ha participado consecuentemente con las obras de arte para la mayoría de sus grabaciones, pintando las ilustraciones de las carátulas para muchas de ellas.  En 1978 ganó el premio de la revista Latin New York como “Mejor carátula del año” por su pintura en la portada de su primer LP con Saoco, “Siempre Seré Guajiro”.  Pero desde que el formato de las grabaciones se redujo al tamaño de CD, ha dejado de usar su arte original a favor de fotografía. A un nivel más profesional, después de tocar la conga por muchos años en la calle y tocando en la casa con música de fondo, comenzó a trabajar con algunas bandas de Nueva York como conguero o en el coro. Inicialmente, se vinculó a un conjunto de músicos que se presentaba en los hoteles judíos de las montañas Catskills. Era el único latino del grupo, los demás eran judíos, italianos, o de otras nacionalidades. Como el repertorio era en inglés, Fiol tocaba la conga, un día le dijeron: “Cántate algo en español”, y así por accidente empezó a cantar. Era un grupo que se llamaba La Placa, una imitación del Quinteto La Playa con una guitarra eléctrica, una trompeta, el bajo, la conga y los timbales.

 

Entre 1969 – 74, Fiol tocó las congas y cantó en los coros con varias bandas, incluyendo la Orquesta Capri (con ella perfeccionó su aprendizaje a un nivel más profesional; era un conjunto en el estilo del son cubano que se identificaba con su manera de expresarse en la música), la Orquesta Broadway y la Orquesta Típica New York. Precisamente, hizo su primera grabación con esta última orquesta, vocalización una composición suya “Cundy Macundy” incluida en el álbum“Mike Pérez y su Orquesta. Típica New York”. Además de Mike Pérez (director, violinista, arreglista y compositor), el álbum también participaron el flautista cubano Don Gonzalo Fernández (quién también escribió dos arreglos y coprodujo el disco con Pérez), el percusionista Oswaldo “Chi Hua Hua” Martínez y el pianista Mike Martínez.

 

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